Sobre Ruedas junio 8, 2010
Posted by depoesiayluciernagasdeaceite in Poesía.trackback
I
Cada una de las caídas
se registra:
raspones llenos de sangre y tierra,
moretones amarillos, verdes, negros.
Huesos rotos, ligamentos destrozados.
El tratamiento puede ser peor:
regaños, temblor, humillaciones, culpa.
II
Medianamente hay alivio
cuando se es introducido a un cuarto oscuro
y rayos equis develan verdades ocultas bajo la piel;
(hay ligereza de conciencia al descubrir que se sigue con cierta inquietud por los peligros).
III
El reposo se acostumbra con mimos discretos,
no están de más
reflexiones aisladas sobre la violencia.
Al final se permite llorar
sentir dolor,
despedirse.
IV
No es raro que las marcas queden para siempre
en forma de reproche, aventuras exageradas, traumas psiquiátricos
o simplemente
debajo de una nalga, olvidadas
sin una historia qué contar.
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